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MIRADAS
Una mirada al mundo desde Cuba.

Archivo: Abril 2009

29/04/2009 GMT 1

Entrevista a Gerardo Hernández Nordelo

miradas @ 19:46

logotipo de los CincoEl 1 de abril de 2009 Saul Landau, escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense, cuyo trabajo se ha centrado en gran medida en América Latina, tomó nota detallada de una conversación con Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco luchadores antiterroristas que guardan injusta prisión en Estados Unidos por monitorear acciones de sabotaje organizadas desde territorio norteamericano contra el pueblo cubano.

Antes de su detención en 1998, Gerardo Hernández dirigía las operaciones de los demás agentes de seguridad del Estado cubano que se infiltraron en grupos violentos en el área de Miami, con el propósito de detener sus ataques terroristas contra sitios turísticos en Cuba.

La siguiente entrevista de Saul Landau y CounterPunch fue traducida del inglés para Rebelión y Tlaxcala por Ulises Juárez Polanco y revisado por Caty R.

 Foto de Gerardo Hdez NordeloFoto de Gerardo Hdez Nordelo—¿Cuál era su misión y porque?

—En EE.UU en general, y específicamente en Florida, muchos grupos organizaban y perpetraban actos terroristas en Cuba. Nosotros estábamos recolectando información sobre Alfa 66, los Comandos F-4, la Fundación Nacional Cubano Americana y los Hermanos al Rescate. Han pasado muchos años, y espero que no se me haya olvidado nada, pero creo que esos fueron los principales grupos en los que estábamos trabajando (infiltrados).

—¿Qué aprendió a través de su infiltración?

—Lo primero que me impresionó fue la impunidad con la que operaban estos grupos, violando las propias leyes de EE.UU: las Leyes de Neutralidad (de 1790) que disponen que ninguna organización pude utilizar suelo estadounidense para cometer actos terroristas contra otro país.

En el caso de Alfa 66, los agentes tomarían una lancha rápida y dispararían contra objetivos a lo largo de la costa cubana. Cuando regresaban a Miami, organizaban una conferencia de prensa y declaraban abiertamente lo que acababan de hacer.

Y si alguien preguntaba, “oiga, ¿esto no viola las Leyes de Neutralidad?”, ellos respondían, “en realidad no, porque primero fuimos a uno de los cayos en algún lugar del Caribe y después fuimos a Cuba. Técnicamente, no partimos de Estados Unidos”. Hacían esto públicamente y ninguna agencia estadounidense pedía responsabilidades.

—¿En qué años?

—Esto ha estado ocurriendo desde 1959. Personalmente, empecé a lidiar con esto en los años 90. Desde que estoy aquí, en la prisión de Victorville (California) hace tres años, creo que en 2005 detuvieron a un cubano en este mismo condado con un arsenal, todo tipo de armas en su casa. Y lo primero que dijo fue: “bueno, soy miembro de Alpha 66 y uso estas armas en la lucha por la liberación de Cuba”. Esa fue su defensa.

—¿Los Cinco Cubanos eran todos voluntarios? ¿Cómo se prepara uno para infiltrarse en un grupo enemigo en un país enemigo? ¿Y después actuar como si fueras enemigo de tu país y amigo de ellos?

—Sí, todos voluntarios. En mi caso, no soy un militar de carrera. Estudié para diplomático. Me tomó seis años completar mi carrera en Relaciones Políticas e Internacionales. Después fui a Angola, como parte de una misión internacional voluntaria. Y mientras estaba en Angola parece que llamé la atención de los servicios de inteligencia cubanos, y al regresar se me acercaron con esta misión. Dijeron, “sabemos que estudió para diplomático, pero usted sabe que nuestro país padece una situación determinada por esos grupos terroristas que vienen de la Florida a cometer todo tipo de crímenes y necesitamos que alguien vaya allí y cumpla esta misión”.

Pude haberles dicho “no, estudié diplomacia, quiero ser diplomático”, pero los cubanos, los que crecimos con la Revolución, sabemos que durante los últimos cincuenta años nuestro país ha encarado casi un ambiente de guerra. En Cuba, el que no conoce personalmente a una víctima de terrorismo, sabe del avión que explotó sobre Barbados y mató a 73 personas (octubre de 1976). ¿Quién no sabe acerca de la bomba (en 1997) que mató a Fabio di Celmo (un turista italiano hospedado en el habanero Hotel Copacabana, detonada por un salvadoreño que afirmó que lo había contratado Luis Posada), por mencionar solo un par de ejemplos? Hubo una guardería infantil que los contrarrevolucionarios incendiaron con un tanque de gas. Estos hechos forman parte de la conciencia cubana. Entonces les dije a los oficiales de inteligencia, “Sí, estoy preparado para cumplir esta misión”.

 

 —¿Cómo lograron infiltrarse en esos grupos? ¿Cómo convencieron a gente como José Basulto (dirigente de Hermanos al Rescate), por ejemplo?

—Para los cubanos, en este país todo está conectado. Los cubanos en Estados Unidos tienen grandes privilegios, privilegios que no tiene ningún otro ciudadano en el mundo. Los cubanos pueden llegar por cualquier vía, incluyendo pasaportes falsos, y lo único que tienen que decir es “vengo en busca de libertad”, e inmediatamente Estados Unidos les da todos los documentos que necesitan. Así, en el caso de Basulto, por ejemplo, uno de nuestros colegas que se infiltró en los Hermanos al Rescate originalmente había “robado” un avión de Cuba. René (González, otro de los Cinco Cubanos) voló en su avioneta hasta aquí y, como de costumbre, lo recibieron como a un héroe. Recibió muchas atenciones y luego se unió a los Hermanos. Su trabajo era recolectar información sobre esa organización.

Si me pregunta cómo, yo diría que usamos como métodos para la infiltración los mismos privilegios que reciben todos los cubanos cuando llegan a este país; incluso los que secuestraron a otros con ellos, que han secuestrado aviones, o que han puesto una pistola en la cabeza del piloto. Observe a personas como Leonel Matías, que (en 1994 secuestró un bote en Cuba y mató a un oficial naval en el proceso) asesinó a alguien en un bote, llegó aquí en ese bote, con esa pistola e incluso se descubrió el cadáver. Pero a pesar de todo esto, no tuvo que enfrentarse a ningún proceso en el sistema de justicia estadounidense. A esas personas se les perdona automáticamente. Entonces, usando precisamente este tipo de ventajas conseguimos introducirnos a cierto nivel en esas organizaciones.

Cuando menciono a los Hermanos al Rescate, algunos pensarán, “ésta es una organización humanitaria que rescató balseros”. Al contrario, si sus actividades se limitasen a rescatar balseros no tendrían problemas con las autoridades cubanas. Lo que la gente no conoce es que José Basulto, cabeza de esa organización, posee un largo historial terrorista. Fue entrenado por la CIA y se infiltró en Cuba en los 60. En 1962, llegó a Cuba en una lancha rápida y disparó contra la costa cubana, incluyendo un hotel. Hasta Basulto, con esta historia conocida, no tenía problemas mientras limitaba sus acciones a rescatar balseros. En 1995, sin embargo, Estados Unidos y Cuba firmaron acuerdos migratorios especificando que los botes interceptados en el mar no se llevarían a Estados Unidos, sino que se devolverían a Cuba. En ese momento, la gente dejó de contribuir con dinero a Basulto y a su organización porque dijeron, “¿para qué vamos a dar dinero a la organización de Basulto si cuando llame a la guardia costera, simplemente van a devolver a los balseros a Cuba?” Basulto, al ver que su negocio estaba en peligro, inventó esta intrusión (en 1995) del espacio aéreo cubano como manera de que la gente le siguiera donando dinero. Presentó esta evidencia en nuestro juicio. Si la prensa no ha querido poner mucha atención a esto, bueno, no quieren tocar tal material, no les incumbe. Me refiero a los medios de comunicación corporativos. Los documentos muestran enteramente cómo Basulto y los Hermanos al Rescate probaban armas artesanales para introducirlas a Cuba.

Cuando Basulto testificó en nuestro juicio (2001), nuestros abogados le preguntaron qué pretendía hacer con todas esas armas. Todo está en la grabación del juicio, aunque nadie quiere prestarle atención. La gente tiende a hablar de los Hermanos al Rescate como si fueran una organización humanitaria, omitiendo la parte sobre el terrorismo; de la misma manera que omiten el hecho de que el FBI también se infiltró en esa organización. El FBI tenía a alguien dentro del grupo dándoles información sobre las actividades de los Hermanos. ¿Por qué iba a penetrar el FBI en una organización humanitaria?

(Tomado de www.cmkc.cu) 

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23/04/2009 GMT 1

Cambios en el idioma responden a necesidades expresivas

miradas @ 20:44

Foto de A. FornetEN EL DÍA DEL IDIOMA, AHÍ LES VA UNA ENTREVISTA QUE REALIZÓ EL DIARIO DIGITAL ARGENTINO MOMARANDU AL ESCRITOR, EDITOR, CRÍTICO, ENSAYISTA Y GUIONISTA DE CINE CUBANO AMBROSIO FORNET.

Afable, cordial, Ambrosio Fornet ―escritor, cineasta y miembro de la Academia Cubana de la Lengua― nos abrió la puerta de su hogar. Vive en un piso alto, altísimo, desde donde se puede contemplar el mar. Escribe desde aquel lugar maravilloso donde no es difícil imaginar el modo en que corren las palabras a través de las salas de su apartamento.

En un alto en su trabajo permanente, recibió a momarandu.com, con quien dialogó sobre el idioma castellano, sus variaciones, sus modos de expresión. Además, como uno de los fundadores de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, no se pudo evitar ― afortunadamente ― hacer referencia a su otra pasión, el cine. Una eterna transformación.

―Usted es miembro de la Academia de la Lengua de Cuba. El castellano, que es el idioma que une nuestros países (Argentina y Cuba) tiene diferentes usos y costumbres en uno y otro, como así también en sus regiones. Según su experiencia, ¿cree que los modos de decir que atraviesan a la lengua castellana son el reflejo de la sociedad que necesariamente va cambiando, o ese uso es el resultado de una moda que termina imponiéndose?
― Si pudiéramos retroceder mil años en la máquina del tiempo y escuchar una conversación, en castellano, entre dos campesinos o dos comadres (no le digo dos amanuenses o alguaciles porque estos todavía estaban hablando en latín), probablemente no entenderíamos una sola palabra. Pruebe a leer los versos originales del Poema del Cid a ver si entiende algo. Desde que existe, la lengua no ha dejado de transformarse, porque el pueblo que la habla, y la sociedad en que se habla, no han dejado de transformarse tampoco. Alfonso Reyes utiliza una linda metáfora cuando dice que el habla va penetrando el idioma "como una humedad del subsuelo". Esa humedad empezó a percibirse en Cuba hacia finales del siglo XVIII, como consta en un documento estudiado por el colega Sergio Valdés Bernal y publicado en La Habana, en 1795, con el título Memoria sobre los defectos de pronunciación de nuestro idioma y medios de corregirlos, donde, como era usual, ‘defectos’ quería decir desviaciones de la norma —de la norma castiza, claro— que revelan, por suerte, nuevos modos ‘criollos’ de expresarse. También el lenguaje escrito va imponiendo lo que llamamos la norma culta, formas de expresión que, por provenir de sectores minoritarios y homogéneos, es más conservador, goza de mayor estabilidad. Aquí los cambios se dan sobre todo en el plano léxico y provienen, entre otros, de préstamos lingüísticos, que en el siglo XIX eran sobre todo galicismos y en el XX ―y lo que va del XXI― son anglicismos. Acabo de leer en el periódico —y ahí lo tiene usted: ¿por qué unos decimos ‘periódico’ y otros ‘diario’?— que se ha hecho muy común, en los medios masivos, utilizar términos como ‘marketing’, ‘camping’, ‘casting’, ‘shopping’, cuyos equivalentes en español existen o no son difíciles de imaginar. Eso es lo que más detesto entre los abusos del idioma: el mimetismo, la rutina, la pereza mental, esa forma de incultura que quiere pasar por culta utilizando la técnica del papagayo. Pero no siempre las cosas son sencillas. El lenguaje es caprichoso, lo que explica, por ejemplo, que el pueblo prefiera decir ‘ciclón’ y no ‘huracán’, aunque ciclón es una palabra que viene del griego y huracán no puede ser más autóctona, viene de la población aborigen, la que encontraron aquí los conquistadores y muy pronto fue exterminada. Ahora, al grano: los cambios en el idioma, ¿responden a la moda o a las transformaciones de la sociedad? Responden a necesidades expresivas, y si una palabra satisface esa necesidad, se adopta rápidamente, sin pensarlo dos veces, sea cual sea su procedencia, o se inventa y se utiliza como neologismo hasta que acaba imponiéndose o desapareciendo. Hoy todos sabemos lo que significa ‘video’ o ‘correo electrónico’, pero nuestros jóvenes no conocen las palabras ‘chaperona’ o ‘desahucio’, por ejemplo, porque han desaparecido de la práctica social.

 

― Aunque no gusten varios términos que se utilizan, ¿es evitable, en muchos casos, la deformación del castellano? Si así fuera, ¿cuál sería uno de los medios para evitarlo?
―No recuerdo quién decía que para referirse al habla o la escritura de los demás, los académicos solían aplicar una gramática ‘refunfuñona’, que en todo encontraba faltas. Ya vimos el caso del dómine que redactó la memoria de 1795. No soy lingüista, pero me atrevo a preguntar: ¿de qué naturaleza y de qué magnitud son las ‘deformaciones’ de que hablamos? En España los amigos se sorprenden de que, tratándolos individualmente de "tú", los tratemos sin embargo de ‘ustedes’ —y no de ‘vosotros’― cuando pasamos al plural. ¿Es eso una ‘deformación’ de nuestro castellano? ¿Y qué me dice del voseo argentino, que a nosotros nos hace tanta gracia? Si la supuesta deformación ha pasado a ser la norma, en América o en España, en un país o en una región, ya no procede hablar de ‘deformaciones’, sino de peculiaridades regionales. Y todas son igualmente legítimas, porque nadie es propietario del idioma. El idioma lo hizo el pueblo y pertenece al pueblo… y por derecho propio a los escritores que fueron capaces de enriquecerlo. Y en cuanto a evitar los vicios de dicción o los usos indebidos de las palabras, no conozco más que dos remedios: desarrollar entre los niños el gusto por la lectura y en los adultos instruidos el gusto por la conversación con ellos, una tarea que solemos asignar casi exclusivamente a los maestros de Primaria.

― ¿Qué impronta tiene el castellano de Cuba que lo diferencia del resto de los países de habla castellana, donde, además, se habla de ‘tú’ –lo que no ocurre en Argentina donde se habla de ‘vos’?
― Sí, hay diferencias en el castellano hablado en nuestros distintos países pero, en general, no creo que afecten la morfología de la lengua; se reducen al plano léxico, al vocabulario, un obstáculo fácilmente salvable. Basta saber que yo llamo ‘guagua’ ―como los isleños de las Canarias― a lo que usted llama ‘colectivo’ y los mexicanos llaman ‘camión’, para dar por resuelto el asunto. Los vocablos ‘ómnibus’ y ‘autobús’ son también ampliamente conocidos, así que alternativas no faltan. Pero lo mismo ocurre entre regiones de un mismo país y nadie se alarma por eso. Vea usted el ejemplo de ‘papaya’, que en la provincia donde nací y en muchos países de América Latina sirve para designar esa fruta, y aquí en La Habana, sin embargo, cambió de valor semántico y ha pasado a ser una grosería, o por lo menos una ‘mala’ palabra, de modo que la cambiaron por un término contradictorio y explosivo: ‘fruta-bomba’. Para referirme a la impronta del castellano en Cuba tendré que apelar a los textos de la profesora Marlen Domínguez, mi colega en la Academia y, ella sí, lingüista especializaba en lexicografía. Hace poco, por cierto, la oí comentar en un programa de televisión que los cubanos, al hablar, siempre poníamos el pronombre por delante en expresiones como "¿Qué ‘tú’ crees?" o "¿‘Tú’ a dónde vas?" Bueno, a propósito de las influencias recibidas por el castellano de Cuba ella señala, naturalmente, las que provienen de la propia España ―de origen árabe o catalán, por ejemplo―, pero además la de los aborígenes y la de los africanos del África subsahariana, estos últimos llegados masivamente a la Isla entre los siglos XVIII y XIX para trabajar como esclavos, sobre todo, en las plantaciones de caña de azúcar (lo que por cierto convirtió a Cuba, después de la ruina de Haití, en la colonia más rica del mundo). La huella de unos y otros ha quedado en determinados toponímicos y en vocablos como los indoamericanismos ‘maíz’, ‘tamal’, ‘chocolate’, ampliamente difundidos, y los africanismos ‘mambo’, ‘congo’, ‘malanga’, que, como ve, tienen una especie de ritmo interno —muy aprovechado por la poesía afrocubana— y que a usted (a los argentinos, en general, supongo), les parecerán muy exóticos. Por cierto, en cualquier momento puede usted escuchar aquí a alguien diciendo, filosóficamente, que ‘veinte años no es nada’, como si la expresión proviniera del refranero o de la sabiduría popular…

Las palabras del cine

―¿Podríamos decir que su ‘conjunción intelectual’ se circunscribe al cine y la literatura? ¿Por qué eligió estos dos lenguajes?
―Lamento tener que responderle con un lugar común, porque, en realidad, yo no elegí esos lenguajes, sino que fui elegido por ellos. El de la literatura, porque responde a una vocación que se remonta a la adolescencia o, hasta donde recuerdo, a la infancia, estimulada por las lecturas con que me entretenía al verme obligado a guardar cama y faltar a la escuela, por mi condición de niño asmático. El del cine, porque derivó justamente de mi condición de crítico literario. Empecé escribiendo y dirigiendo documentales didácticos para el Ministerio de Educación, un material auxiliar destinado a las clases de literatura cubana en la enseñanza media, en lo que antes llamábamos el bachillerato. Filmé documentales sobre Cecilia Valdés, novela de Cirilo Villaverde que consideramos nuestro gran clásico del género en el siglo XIX; sobre la poesía de Nicolás Guillén, incluyendo comentarios suyos y la lectura en cámara de sus propios poemas; sobre lo que llamamos ‘literatura de campaña’, formada por los diarios personales y las crónicas de nuestras guerras de independencia… En fin, escribiendo los guiones y filmando los documentales yo me sentía como pez en el agua, porque aquel híbrido no se diferenciaba mucho de la forma en que yo veía mi oficio: era, simplemente, crítica literaria por otros medios, en este caso medios audiovisuales. Y un día los amigos del ICAIC ―es decir, del Instituto Cubano de Cine― se me acercaron y me dijeron, primero, ven con nosotros, como asesor literario, y para impartir talleres de guión (lo que durante varios años hice aquí y en varios países de América Latina), y después: ¿por qué no me escribes el guión de esta película? Y yo me dije: ¿Y por qué no? Y me hice guionista de cine, por obra y gracia de las circunstancias, y el éxito que tuvo una de las películas cuyo guión escribí —Retrato de Teresa, de Pastor Vega, estrenada en 1979―, me hizo creer que, efectivamente, yo era guionista de cine. Ya usted ve, así se escribe la historia.

― Usted fue uno de los fundadores de la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños, ¿Qué lo llevó a eso? Actualmente, ¿considera que dicha escuela cumple los objetivos que usted deseó?
―Eso fue en la segunda mitad de los años ochenta, cuando a los cineastas del ICAIC y a Gabriel García Márquez y a muchos colegas latinoamericanos se les metió en la cabeza que debíamos tener una Escuela de Cine para jóvenes del Tercer Mundo —como se decía entonces— y que había que encontrar un buen director, lo que realmente ocurrió cuando tuvimos la suerte de dar con Fernando Birri ―argentino― , que traía toda la experiencia de Santa Fe y toda su sabiduría y su pasión por el cine latinoamericano. Yo lo único que hice fue trasladar para allí mi taller un curso para principiantes que llamábamos de Guión y Dramaturgia. Después fui editor de la revista de la Escuela, que se titulaba Mirada, de la que lamentablemente solo salieron dos números. Creo que la Escuela cumplió con creces sus objetivos, y los sigue cumpliendo, aunque ahora con una matrícula más reducida y obligada a autofinanciarse para garantizar la calidad de la enseñanza. Es muy reconfortante saber que la persona que la dirige ahora fue, al inaugurarse la Escuela, alumna del primer curso, es decir, que como cineasta nació con la Escuela. Eso da una agradable sensación de firmeza y continuidad.

― ¿Considera que vale la pena seguir apostando por el arte?
― ¿Por qué me lo pregunta? ¿Se ha descubierto una apuesta mejor?

(Tomado de elcastellano.org)

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11/04/2009 GMT 1

La invasión del lenguaje de internet

miradas @ 02:28

icono de internet explorer(Tomado de www.elcastellano.org)

La era cibernética ha desarrollado nuevas formas de expresión, generando nuevos códigos de comunicación, un lenguaje más activo y atrayente ante la retina del usuario y, por ende, específico y original, además de influyente. Acortar palabras, utilizar símbolos y recurrir a extranjerismos se han convertido en los pilares de un lenguaje que parece apoderarse, cada vez más, de las nuevas generaciones. Pero, ¿es esto positivo o negativo?

Como afirma Alex Gómez, docente y lingüista graduado de la Universidad Mayor de San Marcos, el uso de este lenguaje virtual, de uso diario frente a una pantalla, es perjudicial para los niños pequeños.

Explica que “el uso de abreviaturas y reducciones llega a ser perjudicial en niños de menor edad pues en esa etapa no tienen muy en claro las normas de la Real Academia y se confunden y cometen muchos errores a la hora de escribir”.

Además afirma, que en el caso de los jóvenes que tienen un tipo de conocimiento superior de las reglas lingüísticas no será mayor el problema, pues podrán distinguir entre lo aceptado y correcto, y lo informal. Sin embargo, añadió, a veces existirán algunos “escapes” de esa lengua que los mantiene tan enviciados frente al computador.

Es correcto añadir, que los americanismos, y la adaptación de otros idiomas al español, es muy común en el ciberespacio.

Las jergas de ayer y las jergas de hoy
Cada época ha vivido el uso particular de un grupo de palabras atrofiadas y prestas para el uso coloquial de grupos comunes de individuos. Es así, como Gómez se refiere a los “sociolectos”, cuando afirma que en Internet también existen. Todo depende de la edad, el país, la zona, la clase social. Pero al final, todo se conoce y se mezcla en la calle.

Pero, ¿existe alguna pronunciación oficial al respeto de esta “nueva lengua” y qué nos espera? La Real Academia de la Lengua aún no lo hace, pero hay un amplio staff de lingüistas, sociólogos e investigadores que vienen trabajando en el tema de forma privada. Se espera que la tecnologías sigan su atareado progreso y con esto, su idioma particular siga afianzándose cada vez más.  

08/04/2009 GMT 1

"Melaíto" opina

miradas @ 19:53

Una pequeña muestra del humor de los "melaítos" villaclareños.

Pedro (el director de la banda):Caricatura de Pedro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Martirena:Caricatura de Martirena

 

 

 

 

 

 

 

 

Linares:Caricatura de Linares

 

 

 

 

 

Roland:Caricatura de Roland

 

 

 

 

 

 

 

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